ANAFAP plantea que la mejora del sistema previsional debe centrarse en potenciar las inversiones y la rentabilidad de los fondos

El planteo se enmarca en la discusión abierta tras la reciente reforma previsional y en los intercambios que se vienen desarrollando en el Diálogo Social convocado por el Poder Ejecutivo, instancia en la que participan representantes del gobierno, partidos políticos, organizaciones sociales, trabajadores y empresarios. En ese contexto, ANAFAP procura aportar una mirada técnica centrada en el desempeño del pilar de ahorro individual dentro del sistema mixto.

Si bien valora la instancia del Diálogo Social como ámbito institucional, la asociación entiende que para que el proceso sea genuinamente constructivo debería existir una apertura real a considerar alternativas técnicas distintas a las posiciones inicialmente planteadas, incorporar evidencia, análisis comparado y evaluaciones de impacto que permitan arribar a consensos sólidos, sostenibles en el tiempo y que se transformen en políticas de Estado.

Respecto a la propuesta de centralizar la administración de las cuentas individuales y priorizar  la reducción de costos del sistema, tomando como referencia experiencias internacionales como el modelo del National Employment Savings Trust (NEST) del Reino Unido, ANAFAP entiende que el margen de mejora del sistema no está principalmente en modificaciones estructurales sobre quién administra las cuentas, sino en fortalecer las variables que tienen  impacto en la prestación, la rentabilidad de largo plazo de las inversiones. De acuerdo con sus estimaciones, mejoras sustantivas en la rentabilidad pueden tener un impacto significativamente mayor en la jubilación futura que eventuales reducciones en los costos operativos, cuyo efecto sobre la prestación final sería acotado, en el entorno del 1%.

La asociación subraya que las AFAP mantienen desde hace casi tres décadas un vínculo directo y sostenido con más de 1 millón 750 mil afiliados, a través del envío periódico de estados de cuenta, comunicaciones electrónicas, atención presencial y telefónica, y proyecciones personalizadas de jubilación. En ese marco, plantea que cualquier propuesta de centralización debería evaluar si el sistema público o una institución gubernamental está en condiciones de sostener ese nivel de atención individual y gestión especializada a un costo efectivamente menor, o si podría derivar en un esquema más generalizado, menos enfocado en las personas y distante en el vínculo.

En referencia al modelo National Employment Savings Trust (NEST), ANAFAP señala que se trata de una experiencia interesante y valiosa desde el punto de vista técnico, pero difícilmente comparable con la realidad uruguaya. El NEST fue creado para resolver un problema específico del Reino Unido como la enorme heterogeneidad de sistemas previsionales de ahorro y la ausencia de un pilar obligatorio universal, extremo que Uruguay ya tiene resuelto ampliamente.

ANAFAP entiende que no existe en Uruguay un vacío estructural de cobertura que justifique replicar un modelo concebido para una problemática distinta y que es explícitamente más caro que el sistema actual. Por el contrario, considera que el desafío principal radica en mejorar la calidad del ahorro acumulado, su rentabilidad y la sostenibilidad demográfica del sistema en el largo plazo.

Desde esta perspectiva, la asociación considera prioritario introducir cambios en el régimen de inversiones que permitan ampliar el universo de activos elegibles y optimizar la relación riesgo-retorno de los portafolios. Entre los principales planteos se destaca la necesidad de actualizar la normativa para habilitar la inversión en fondos mutuos extranjeros y fondos cotizados en bolsas de valores de reconocido prestigio internacional, siempre con autorización del regulador y bajo estrictos criterios de supervisión, así como aumentar los límites de inversión permitidos para estos instrumentos.

De acuerdo con los estudios técnicos presentados por la asociación, incorporar un 40% de renta variable global en los portafolios actuales podría elevar la prestación promedio del pilar de ahorro en torno al 21% en el largo plazo. Según ANAFAP, este efecto positivo se lograría mitigando buena parte del riesgo a través de la diversificación internacional y sin reducir la inversión en proyectos locales, que continuarían ocupando un lugar relevante dentro de las carteras.

Asimismo, la asociación propone fomentar el ahorro voluntario mediante mecanismos automáticos inspirados en la economía del comportamiento (como destinar la devolución del IVA por medios electrónicos a cuentas previsionales, con posibilidad de optar por no hacerlo) y otorgar mayor flexibilidad al ahorro voluntario en situaciones excepcionales, como la compra de vivienda o gastos médicos.

En materia de información, ANAFAP plantea avanzar hacia un modelo que permita a todas las entidades del sistema acceder a la información necesaria para brindar una visión unificada del afiliado y ofrecer un asesoramiento integral y transparente. Desde su creación este ha sido anhelo de la gremial y no es necesario para ello ninguna consolidación en el Estado de la gestión de las cuentas individuales.

Finalmente, la asociación propone revisar las alternativas disponibles en la etapa de desacumulación (cobro de las jubilaciones). Si bien actualmente el mecanismo es la renta vitalicia -producto que provee el BSE-, ANAFAP señala que en otros países existen esquemas complementarios, como rentas temporales, retiros programados o fondos mutuos previsionales, que podrían ampliar las opciones para los jubilados, fomentar la competencia entre prestadores y eventualmente mejorar los ingresos en la etapa pasiva, manteniendo adecuados niveles de protección frente al riesgo de longevidad.

ANAFAP reafirma su disposición a continuar aportando propuestas y estudios técnicos para fortalecer el sistema mixto, preservando reglas claras, estabilidad jurídica y mejores resultados jubilatorios para los trabajadores uruguayos.